Iba a escribir sobre el camión de los helados que pasa por mi barrio cada dos por tres, pero lo haré otro día (que me acuerde.)
Hoy he estado sumida en una espiral (no destructiva pero tampoco constructiva) sin retorno escuchando a Suzanne Vega.
Para quien no lo sepa, he sido “rara” casi desde que nací, y me enorgullezco de ello. Por eso, desde edades tempranas he mezclado cultura pop (véase el post sobre Take That) con el ansia de ser una cultureta de cuarenta y pico en el cuerpo de una niña. Vamos, que yo era una niña que escuchaba Tori Amos y Paula Cole y Fleetwood Mac y Kate Bush y cantaba y bailaba por la casa con una falda-tutú. Y conocía a Suzanne Vega por “Luka”, pero un día mi profesor de Inglés vino a clase y nos puso “Tom’s Diner” y nos hizo aprendernos la canción (yo creo que se le gastaron las canciones de los Beatles y ese era el siguiente paso). Y yo me enamoré de la canción y no volví a encontrar la versión que escuchamos hasta hoy. Quizás era fácil encontrarla y quizás es que yo soy retarded, pero bueno, si os apetece escucharla, no tenéis más que clickear en la foto.
“… I am thinking of your voice…”
*Rebecca*
James y yo llevamos desde el domingo tarareando la intro de The Muppets Show. Obviamente es porque fuimos al cine y desde el momento en que James dijo: “Vamos a ver los Muppets”, los dos estuvimos tarareándola TODO el día. También me puse muy contenta cuando Feist apareció en pantalla 5 segundos al principio de la peli, ya que llevo desde que salió el Metals (esto es Septiembre), cantando operísticamente las canciones (“KEEP YOURSELF AFLOOOOOOOOOOOAT!”) mientras espero al autobús para ir a clase.
Y ojalá pudiese ir a un concierto suyo pero no puedo. La pobreza. Así que me contento con ver vídeos en youtube, con tararear las canciones sin saberme la letra del todo y con ver piratísticamente The Muppets Show.
*Rebecca*
Ya he vuelto. Ya estoy en mi primer piso alquilado con un hombre (peroporqué?) y ya tengo internet después de un mes. ¡Viva!
Y bueno, hoy es nuestro aniversario. Y como soy así de romántica, pues me he puesto a ver vídeos de (ohsí) Take That mientras mi marido me hace la cena.
Viendo el vídeo que enlazo, he caído en la cuenta de que quizás yo no fuese una niña normal. Esto es que, o yo era demasiado ingenua o tenía la mentalidad de una señora calentona o, más probable, un hombre gay. PORQUENOESNORMAL.
Mi amor por Take That no sé ni cuándo ni cómo ni porqué empezó, pero lo recuerdo como algo MUY prohibido. Vamos, que yo escondía mi TakeThatmanía como si la sociedad noventera me fuese a castigar por disfrutar las canciones y los vídeos de mozos de buen ver en ropa interior. Lo admito, yo era una fan de Take That en el armario. Mientras mis primas mayores disfrutaban sus años adolescentes con pósters de la SuperPop de Sensación de Vivir y Gary Barlow, yo escondía un póster de Mark Owen saliendo de una piscina detrás de otro póster de Johnson&Johnson en el que salía un bebé monísimo sonriendo a cámara. Pero yo, fiel a Mark Owen, levantaba el póster del bebé y besaba al póster de la piscina. Es probable que por eso encuentre extremadamente erótica a la gente mojada (sea por lluvia como en Back for Good, por salir de una piscina, como el maldito póster). No sé qué pensar.
Pero vosotros ved el vídeo que os pongo, fijaos en los planos de paquetes, pezones, tabletas de chocolate y decidme la verdad: Estoy enferma desde que tenía 10 años, ¿verdad?
*Rebecca*
Manana nos mudamos. Y estoy intentando meterlo todo en cajas, pero hay cosas que no sé en qué cajas meterlas así que estoy esperando a que vuelva James del trabajo y me ayude.
Estoy en el que ha sido hasta ahora nuestro estudio, y el suelo está lleno de cajas de los más diversos materiales y tamanos. Y después de apilar libros y dvs, de guardar videojuegos y tazas, de mirar a ver si me dejo algún diccionario fuera, me pregunto, por qué me gastaría yo tanto dinero en cosas que no utilizo? Qué es este arrebato consumista que me corroe por dentro?
Yo no sé si es la madurez o la pobreza, pero ahora voy al Lidl y comparo el precio del arroz con el de Tesco y no pienso en un móvil nuevo ni en el digipack de películas slasher de Amazon. En lo que pienso es en si me podré permitir ir al restaurante Indio de mi nuevo pueblo. Y cuando la gente se gasta el dinero en tonterías, ufff, me pone mala. Entre ropa nueva, cds, blu-rays, dvds, entradas a conciertos y, por supuesto, fotos de borrachera (aka “me he gastado un pastón en esta cámara y en los susodichos cubatas/entrada al local de moda”), a mí me sube la fiebre y me suelo ir al que ya no será mi sofá anymore (este detalle es un drama, ya que es el mejor sofá del universo en el que 3 personas pueden dormir a la vez sin, ni siquiera, rozarse) a leer un libro de gente que se muere o a ver un programa del 2007 en el que la gente aún tenía dinero para comprarse una casa en el campo.
Estoy con una crisis existencial que no puedo con mi vida. Y ya no me quedan más cupcakes.
Así que así estamos.
Y me quedo sin internet, claro. Hasta nuevo aviso.
*Rebecca*
Este es el cuarto carrot cupcake que me he comido hoy. Y el sexto en 2 días.
El lunes me puse a hacer cupcakes porque iba a ser el cumple de un amigo, pero se acabó cancelando, así que me quedé en casa con 24 carrot cupcakes y una mini carrot cake. James se comió una por ser majo conmigo, pero ya está. Hoy, como soy así de maligna (y porque así me alejo yo de la tentación), le he obligado a comerse un par de cupcakes y de llevarse al trabajo una bandeja y ponerlos en la cocina de la oficina. Por lo visto la gente se los ha comido.
Y aún tengo este entero mirándome, diciéndome “Tu nivel de azúcar y de grasas se esta disparando, perra”, pero estoy intentando disfrutar de mis últimos días de mantenida en la casa de los padres de James. Porque el sábado, claro que sí, nos mudamos. Y seremos más pobres. Y no podre gastarme el dinero en azúcar glasé y en chorradas por el estilo. Así que, digo yo, que adelgazaré. Porque además vivimos en un segundo (que parece un tercero) sin ascensor e iré andando a los sitios. Viva, viva, viva.
Y de verdad que espero no engordar mucho más, que el otro día vi un documental sobre mujeres MEGAOBESAS MÓRBIDAS a las que sus maridos les obligaban a comer para sacarles fotos y vídeos y ponerlos en internet. Y eso me recuerda a mí, torciendo el morro y diciéndole a James “No te comes el cupcake porque ya no me quieres!!”.
Ahora me siento fatal, joder xD
*Rebecca*
Hola, estoy de vuelta. Contaría todo lo que me pasó en Navidades pero la verdad es que todo fue un poco mierda hasta que llegué a Madrid y entonces comí todo el jamón y el turrón de chocolate que pude hasta reventar. Y luego fui a un stripclub. Y luego cogí fiebre. Y luego volví. Lo del stripclub lo contaré con más tranquilidad, al igual que lo del viaje de vuelta a Inglaterra, ya que tiene telita.
Y ahora solamente comento que estoy mejor y que Jersey Shore me alegra la vida una y otra vez y que quiero ser como Deena. Y que ya adelgazaré.
*Rebecca*
Como no me gusta nada la Navidad, ni las fiestas, ni la gente, estoy en un continuo estado de ira interna, que en algun momento tiene que salir. El otro dia por poco me lio a ostias con dos heavys.
No tenia nada contra ellos, salvo que llevaban 20 minutos detras de mi haciendo cola, hablando a voces sobre cocaina, bares, gente -sobre todo de su amigo “el Speedy” que debe ser un coñazo- y echandome el aliento a cerveza (porque encima eran de esos que se te pegan a la nuca agh!) ¿A que yo no te rozo? ¿Por que tu me rozas a miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii? Cuando por fin vamos a pagar, despues de estar soportandolos, van Y SE CUELAN. Bueno, solo lo intentaron. Aqui llega cuando en mi mente yo cojo un palo y me los cargo y salpico toda la tienda y a toda la gente de sangre, pero no. Les hice saber educadamente* que ellos iban detras en la cola y se disculparon.
*Educadamente pero al parecer se asustaron porque se me salian los ojos de las orbitas.
¡Feliz año y eso!
*Enid*
Por cierto, American Horror Story cada vez da menos miedo.
*Enid*
Estan poniendo Zodiac. Que peliculon. Y lo que no es peliculon.